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Alejandro Arellano: cuando el bonsái deja de ser un árbol y se convierte en comunidad

26 ago
7 min de lectura

Actualizado: 4 sept



Por Bonsai MX

Hay personas que llegan al bonsái buscando aprender a cuidar un árbol. Y hay otras que, con el paso de los años, terminan entendiendo que el verdadero reto es ayudar a que ese conocimiento no se pierda.

Alejandro Arellano López pertenece a este segundo grupo.

Arquitecto de profesión, amante del diseño, del arte y de la naturaleza, Alejandro comenzó a trabajar bonsái de manera independiente alrededor de 1995. Sus primeros acercamientos fueron a través de libros, exposiciones y de los pioneros del bonsái tapatío, entre ellos Chery Cortes y Ramiro Blancarte. En 2010 se integró al Club Bonsái Guadalajara, una decisión que cambiaría la dimensión de su relación con este arte. (Unión del Bonsái Español)

Desde entonces, su historia se ha construido alrededor de una palabra que aparece una y otra vez en su trayectoria: colaboración.




El bonsái también se construye entre personas



Quizá una de las ideas más importantes que podemos rescatar de la conversación y del trabajo de Alejandro es que el bonsái no crece únicamente en una maceta.

Crece en los clubes.

Crece cuando un maestro comparte una técnica con un alumno.

Crece cuando alguien viaja cientos o miles de kilómetros para enseñar.

Crece cuando diferentes asociaciones dejan de verse como grupos aislados y comienzan a trabajar como una comunidad.

Y crece, sobre todo, cuando el conocimiento se comparte.

Alejandro ha hecho precisamente eso durante años.

Como presidente del Club Bonsái Guadalajara participó en la organización de encuentros, congresos y aniversarios que llevaron a México a importantes artistas nacionales e internacionales. Entre ellos estuvieron Nacho Marín, Salvatore Liporace, Xec Fernández, José Orlando Rivera, Enrique Castaño, Sergio Luciani, Robert Steven y, posteriormente, Carlos Tramujas, Elsa Boudouri y Todd Schlafer. (Unión del Bonsái Español)

No es casualidad que Guadalajara se haya convertido en uno de los principales puntos de encuentro del bonsái mexicano.

En 2022, por ejemplo, el Congreso Latinoamericano de Bonsái y Suiseki reunió a participantes de 12 países y presentó alrededor de 100 bonsáis, además de una importante muestra de suiseki. Alejandro fue uno de los responsables de hacer posible aquel encuentro. (UDG TV)

Y aquí aparece algo que nos parece fundamental desde Bonsai MX: organizar un evento de esa dimensión no significa solamente montar una exposición.

Significa abrir una puerta.

De Guadalajara hacia Latinoamérica

La trayectoria de Alejandro tampoco se ha quedado en Guadalajara.

Su trabajo docente lo ha llevado por diferentes regiones de México: Chiapas, Jalisco, Guanajuato, Veracruz, Coahuila, Nuevo León y Sinaloa, impartiendo cursos y talleres de diseño de bonsái y elaboración de kuramas. También ha llevado su enseñanza fuera de México. (Unión del Bonsái Español)

En 2025, por ejemplo, la Asociación Bonsái de Panamá anunció talleres con Alejandro en Ciudad de Panamá. Y su actividad de enseñanza continuó en 2026 con nuevas capacitaciones en Panamá. (Asociación Bonsái de Panamá)

Esto tiene un significado especial.

Latinoamérica no tiene una sola escuela de bonsái. Tiene muchas historias, climas, especies, culturas y formas de entender el árbol.

El desafío consiste en conectar esas historias.

Y ahí es donde las federaciones, clubes, congresos y maestros tienen un papel enorme.


Su función como delegado de México ante FELAB

Desde 2024, Alejandro Arellano es delegado de México ante la Federación Latinoamericana y Caribeña de Bonsái (FELAB). (Unión del Bonsái Español)

No se trata simplemente de representar a un país.

La función de un delegado tiene sentido cuando sirve para conectar comunidades, transmitir información, fomentar la participación y acercar a los aficionados de un país a las actividades regionales.

La propia FELAB nació precisamente con ese espíritu de integración y actualmente reúne representantes de numerosos países de Latinoamérica y el Caribe. Su propósito va mucho más allá de organizar exposiciones: busca promover el desarrollo técnico, educativo y cultural del bonsái y facilitar el intercambio entre los países de la región. (Felab Brasil 2026)

Por eso la presencia de Alejandro dentro de FELAB resulta coherente con lo que ha hecho durante años.

Primero construyó comunidad desde Guadalajara.

Después ayudó a conectar México con artistas internacionales.

Y ahora participa en una estructura cuyo objetivo es conectar a México con toda Latinoamérica.

Es, en cierto sentido, la misma labor, pero a una escala mayor.

FELAB: una historia que se ha construido con encuentros

La historia de FELAB está llena de momentos que explican la importancia de encontrarse.

Panamá 2001.

Venezuela 2003.

Martinica 2005.

Argentina 2008.

Puerto Rico 2009 y 2014.

México 2010 y 2016.

Y más recientemente los congresos internacionales de República Dominicana en 2024 y Brasil en 2026. (FELAB)

México ha tenido un papel importante en esta historia.

Alejandro participó como demostrador y expositor en FELAB 2016, celebrado en Puebla, y posteriormente participó en el Photocontest FELAB 2018, donde obtuvo reconocimientos por sus trabajos. (FELAB)

Es importante detenernos aquí.

Porque una federación no se construye únicamente desde una mesa directiva.

Se construye cuando los aficionados participan.

Cuando los clubes presentan sus árboles.

Cuando los artistas viajan.

Cuando un alumno se atreve a mostrar por primera vez un trabajo.

Cuando un maestro acepta compartir sus conocimientos.

Y cuando alguien decide dedicar tiempo a organizar todo aquello.


UBE: mirar más allá de nuestras fronteras

La relación de Alejandro con la Unión del Bonsái Español (UBE) representa otra parte importante de esta historia.

Alejandro forma parte de UBE desde 2023 y ha asistido a sus convenciones, incluyendo la VI UBE de 2025. La propia UBE lo reconoce como profesional y documenta su trayectoria dentro del bonsái. (Unión del Bonsái Español)

La VI UBE, celebrada en el Palacio de Isabel de Farnesio, en Aranjuez, reunió a profesionales, aficionados, asociaciones y escuelas de diferentes lugares. El evento contó además con una importante participación internacional y con la presencia de la delegación mexicana. (Ubebonsai)

Y nuevamente aparece la palabra colaboración.

UBE no sería posible únicamente con los árboles.

Necesita fotógrafos, traductores, demostradores, voluntarios, asociaciones, escuelas, patrocinadores, coleccionistas y aficionados.

La propia organización reconoce que la presencia de asociaciones y delegaciones es indispensable para que el bonsái pueda seguir creciendo. (Ubebonsai)

Esa filosofía coincide profundamente con la trayectoria de Alejandro.

El bonsái no pertenece a una persona. Pertenece a una comunidad.

Del árbol japonés al árbol latinoamericano

Hay otro aspecto que hace particularmente interesante el trabajo de Alejandro.

Su formación no se limita a reproducir modelos tradicionales.

Como arquitecto, tiene una sensibilidad natural hacia el diseño, la proporción, el espacio y la composición. Pero al mismo tiempo ha desarrollado su práctica dentro de un contexto mexicano donde las especies y condiciones de cultivo son muy diferentes a las de Japón o Europa.

En Guadalajara, durante el Congreso Latinoamericano de 2022, se mostraron árboles tropicales, caducifolios y coníferas, además de especies regionales. Entre ellas estuvieron mangle, tamarindo y junípero. (Comunicaciones Sociales)

Esto es fundamental para el bonsái latinoamericano.

No se trata de convertir América Latina en Japón.

Se trata de aprender de Japón para después interpretar nuestros propios árboles.

México tiene especies extraordinarias.

Latinoamérica tiene una biodiversidad enorme.

Y el verdadero futuro del bonsái regional probablemente estará en nuestra capacidad para desarrollar técnicas adecuadas para nuestras propias especies.



Kuramas, diseño y especies tropicales


Dentro de su actividad docente, Alejandro ha desarrollado una especial relación con el diseño de bonsái y la elaboración de kuramas, además de trabajar con especies tropicales, caducifolias y coníferas. Su experiencia también incluye especies nativas y regionales utilizadas en diferentes proyectos y talleres. (Unión del Bonsái Español)

Su trayectoria muestra además una afinidad particular por especies como el tamarix, con el que obtuvo reconocimientos en el Photocontest FELAB 2018, así como por árboles de múltiples troncos y otras especies adaptables al cultivo bonsái. (FELAB)

Y esto nos lleva a una característica que define muy bien su trabajo:

no parece buscar que todos los árboles se vean iguales.

La enseñanza del bonsái adquiere verdadero sentido cuando el alumno aprende a observar qué tiene delante.

Un árbol no es un junípero solamente porque podamos alambrarlo como un junípero.

Un tamarindo tiene su propia personalidad.

Un tropical tiene su propio lenguaje.

Un árbol mexicano tiene una historia que debemos aprender a leer.

La enseñanza como legado


Alejandro ha tenido maestros.

Ha estudiado con Nacho Marín durante años y ha participado en talleres con profesionales como Mark Noelanders, Xec Fernández y José Orlando Rivera. También ha tenido contacto con importantes maestros internacionales a través de congresos y encuentros. (Unión del Bonsái Español)

Pero quizá lo más interesante es que esa cadena no terminó en él.

Alejandro se convirtió también en maestro.

Y después en organizador.

Y después en promotor.

Y finalmente en puente.

Eso es lo que hace que una trayectoria sea verdaderamente importante.

Porque el conocimiento que se queda en una persona termina con esa persona.

El conocimiento que se comparte continúa creciendo.

Una visión que América Latina necesita

Hoy el bonsái latinoamericano está viviendo una etapa particularmente interesante.

Hay más clubes.

Más exposiciones.

Más profesionales.

Más contenido digital.

Más intercambio internacional.

Y, sobre todo, una generación de aficionados que ya no quiere limitarse a copiar modelos extranjeros: quiere entender, experimentar y construir una identidad propia.

En ese contexto, figuras como Alejandro Arellano tienen un papel que va más allá del árbol que trabajan.

Son parte de una generación que está ayudando a conectar México con el resto de Latinoamérica y Latinoamérica con el mundo.

Desde FELAB.

Desde UBE.

Desde los clubes.

Desde los talleres.

Desde las exposiciones.

Y también desde algo tan sencillo como sentarse junto a otro aficionado y explicarle cómo mirar un árbol.

El verdadero legado

Tal vez el legado de Alejandro no pueda medirse únicamente por los árboles que ha diseñado.

También está en los eventos que ayudó a organizar.

En los maestros que logró traer a México.

En los alumnos que han pasado por sus talleres.

En los clubes que ha ayudado a conectar.

En los viajes.

En las exposiciones.

En las kuramas.

En las conversaciones alrededor de una mesa de trabajo.

Y ahora, desde su función como delegado de México ante FELAB, en la posibilidad de seguir construyendo puentes entre los bonsaístas mexicanos y la gran comunidad latinoamericana. (Unión del Bonsái Español)

Porque cuando uno observa todo ese recorrido, aparece una conclusión sencilla:

el bonsái no crece solamente cuando un árbol mejora.

Crece cuando una persona aprende.

Crece cuando un maestro enseña.

Crece cuando un club abre sus puertas.

Crece cuando dos países intercambian experiencias.

Crece cuando un evento reúne a personas que nunca antes se habían encontrado.

Y crece cuando alguien entiende que el conocimiento no se posee: se comparte.

Ese, quizá, sea uno de los mensajes más valiosos que Alejandro Arellano puede dejarle al bonsái mexicano y latinoamericano.

No solamente aprender a cultivar árboles.

Aprender a cultivar comunidad.


Bonsai MX

En Bonsai MX creemos que contar la historia de quienes construyen el bonsái en México también es una forma de preservar nuestra propia memoria.

Porque detrás de cada árbol hay una persona.

Detrás de cada persona hay un maestro.

Y detrás de cada maestro existe una historia que merece ser contada.

Alejandro Arellano es, sin duda, parte de esa historia.

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